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martes, 28 de junio de 2011

Historias Aleatorias: El Pintor de por mi casa.

Hace unos días, unos meses, apareció cerca de mi casa un personaje bastante particular. Uno de estos hombres de las calles, los populares “recojelatas”, “loquitos”, “piedreros”, solo que este es diferente… este es un pintor.

Así mismo, un pintor… El hombre tomó una parte de la calle, cerca de la estación de metro, y ahí montó su taller de pintura, con sus lienzos improvisados y sus obras, pintadas a mano. Sin usar ningún pincel. Como para que no haya nada que pueda distorsionar lo que sus dedos quieren plasmar en el “lienzo” que utiliza.

Y pongo lienzo entre comillas porque realmente no utiliza lienzos propiamente dichos… el presupuesto no le da para eso, no. Una de las cosas que más me atrapa de su trabajo es el hecho de que utiliza como lienzo cualquier cosa que encuentre en la basura: un saco de plástico, una mesa rota, un copete de una cama, en fin… cualquier cosa…

La pintura si es un misterio para mí el cómo la consigue. No se si se la regala la gente, si la encuentra en la basura, si la compra con algo de dinero que consiga por ahí… Lo cierto es que siempre tiene pintura… pintura de todos los colores que pueda necesitar… Creo que así es feliz. Mientras tenga pintura y un sitio donde esparcirla, ese hombre será feliz.

En cuanto a la calidad de su obra… realmente a mi me parece excelente. Su cuadros son cuadros, no pinturas de cavernícolas. El tipo de verdad se esmera pintando y puedes ver una obra de calidad una vez que lo ha terminado. Sin embargo bueno… lo mío no son las artes plásticas, así que no se mucho de pintura, por lo que mi juicio no es el mejor…

Pero tal vez de eso anda huyendo él. De críticos despiadados que muchas veces nunca han logrado pintar nada, pero que destrozan con palabras ofensivas e irónicas las obras de otros y esperan trabajos utópicos de parte de los artistas para que ellos puedan aprobarlas. Tal vez él sólo quiere que la gente reconozca sus pinturas por lo que son: pinturas bien hechas. Punto.

Y más de una vez lo hemos visto consumiendo su “musa”, entregarse a los brazos de la adicción que lo ha llevado a ese estado en que se encuentra ahorita. Pero realmente no se le puede juzgar, o al menos yo no puedo… Pues nadie sabe las presiones a las que pudo haberse visto sometido en años anteriores… Además, con él pasa como con los músicos, actores y demás artistas: al ver la calidad de su obra, eres capaz de perdonarle casi cualquier cosa.

Solo pinta paisajes. Paisajes y animales. Como tratando de darle frescura a toda esta selva de concreto en la que vivimos. O tal vez dibuja aquellos lugares a los que le gustaría escapar… lugares que probablemente solo existan en su cabeza… lugares que quizás haya visitado en algún otro momento de su vida, cuando su mente estaba un poco más clara…

Pinta paisajes… pinta libertad… una libertad que él gana al pintar lo que quiera, cuando quiera, como quiera, donde quiera. Una libertad de la que carecen muchos que tienen una “vida normal”. Una libertad por la que matarían muchos de los que lo tienen “todo”… Una libertad pura, genuina… Libertad llena de felicidad… Porque él, ahí donde está, sin hogar, sin familia, sin trabajo, sin dinero… él ahí, haciendo lo que más le gusta… es feliz…

martes, 22 de marzo de 2011

El Don de la Palabra (Parte I: El Séptimo Hijo del Séptimo Hijo).

Era el séptimo hijo del séptimo hijo y todos sabían lo que eso significaba. Los mitos y cuentos de camino acerca de los niños nacidos con estas características eran horrendos e innumerables; pero ellos sabían que en realidad, podía ser mucho peor de lo que cualquiera podía imaginar.

Se veía tan inocente e inofensivo al nacer, que sus padres casi pasan por alto la naturaleza del niño. Por mucho que les doliera, ellos sabían lo que tenían que hacer. El niño, desde su nacimiento, debía ser condenado al silencio eterno.

Por décadas, los padres de esa familia le habían contado a sus hijos la leyenda del séptimo hijo del séptimo hijo. Se decía que el niño que naciera bajo esa condición, en esa familia, nacería con un poder tanto maravilloso como peligroso: el don de la palabra.

Pero por “don de la palabra” no se hacía referencia al hecho de que el niño creciera para ser un dicharachero, demagogo que utilizara las palabras para engañar o estafar. No. Tampoco a que el muchacho fuera capaz de hablar por horas, sin perder el hilo de su conversación. Tampoco. El Don de la Palabra era algo más grande, más poderoso, más serio.

La leyenda decía que el séptimo hijo del séptimo hijo nacería con la capacidad de hacer hechos sus ideas con sólo mencionarlas en voz alta; que sus palabras eran órdenes para el universo y éste debía obedecerlas apenas eran pronunciadas.

Ante este panorama, no era extraño que toda la familia estuviera ansiosa y hasta temerosa de lo que podía pasar. Nadie sabía si la leyenda era cierta, pues no había ningún antecedente cercano de un niño con las mismas características, pero había que tomar precauciones.

No sabían si, mientras crecía, pronunciaba algunas palabras que causaran un daño irreversible. No sabían si, al crecer, entendía las dimensiones de su poder y decidía utilizarse para beneficiarse a sí mismo, para perjudicar a otros, para hacer el mal. Así que, para evitarse eso, decidieron que lo mantendrían en silencio por siempre…

Y así fue creciendo, siendo castigado cada vez que pronunciaba una palabra, ya fuera voluntaria o accidentalmente. Creció con la idea de que él no había nacido para hablar. Lo mantenían siempre ocupado y solo la mayor parte del tiempo, para que no tuviera razones ni personas con quienes hablar. Estaba condenado al silencio eterno y no había nada que pudiera hacer, pues toda su familia estaba dispuesta a mantenerlo así… o al menos casi toda su familia.

Su hermana mayor, la única hembra entre los siete hijos, se apiadó de él desde el primer momento y siempre trató de apoyarlo y defenderlo de lo que ella consideraba era una injusticia para con su hermano. Pero realmente no había mucho que hacer cuando tenía a toda una familia en su contra.

Fue ella quien le enseñó a escribir. Al principio se comunicaban así, a través de cartas. Escribían por horas hasta que alguno de los dos se quedaba dormido. Eso para él era el cielo, pues al menos tenía un pequeño escape, una manera de desahogarse.

Con el paso del tiempo se fue dando cuenta de que su hermano no era ninguna mala persona, de que no significaba ningún peligro para nadie. Así que, poco a poco, le empezó a permitir que hablara…

lunes, 21 de febrero de 2011

El por qué de las características de la sociedad venezolana. La verdad revelada.

Me gusta cuando hablo con mi mamá porque encuentro que compartimos ideas que, cuando a mi se me habían ocurrido, me parecían aberraciones. Luego de esas charlas hasta le consigo un lado jocoso a nuestros temas de conversación.

Ahora les hablaré de las conclusiones que saqué a partir de una de esas conversaciones. Debo recordar a aquellos lectores más sensibles que pasan por mi blog que todo esto es humor barato, es una parodia, así que no hay por qué tomárselo en serio… al menos no del todo.

La gran conclusión a la que llegamos mi mamá y yo, después de 20 minutos de Globovisión y 10 minutos de chistes, es que Venezuela está como está, es como es, porque nos tocaron los peores ancestros posibles. Así de sencillo.

Si hoy en día nos parece que estamos unos pasos más atrás que muchas naciones en distintos aspectos como economía, deportes, entre otros, sólo hace falta mirar hacia atrás, a nuestros aborígenes, y darnos cuenta de que no es nada nuevo.

¿Cómo es posible que mientras en Perú creaban toda una ciudad de piedra en la montaña, aquí en Venezuela los indígenas les daba flojera irse del lago y vivían en palafitos? Es que me los imagino hablando “mira, allá abajo dicen que tienen tremenda ciudad de piedra, con casas y tal, bien de pinga” y el otro le contestaría “bien pendejos que son, nosotros aquí tenemos nuestras casitas en la playa, agarramos nuestros pescados de una, montamos la parrilla y bórralo bicho”.

Es gracioso pensar que mientras había unos indios arquitectos partiéndose el lomo ideando cómo crear unas estructuras a las que se les vira una forma desde arriba allá en Nazca, aquí los de nosotros estaban era haciendo torres y torres de casabe para comérselas con palmito en alguna celebración a alguna deidad en que creyeran.

Nuestros indios eran tan ociosos, que se la pasaban clavándose palillos en la cara, mientras los Mayas se devanaban los sesos creando uno calendario con final sorpresa.

Y cuando llegaron los españoles, la situación no mejoró nada. Es bien sabido por todos que la tripulación de Colón constaba en su mayoría de presos y gente no muy aceptada en Europa y estoy seguro de que aquí a Venezuela, por la suerte que tenemos, llegaron los peores de todos.

Esa gente llegó a nuestro terreno, se vio libre y empezaron a hacer desastre. Sexo, alcohol, me imagino que hasta drogas. Esos sucios seguro le quitaban a los indios las plantas con las que se transportaban para ver a sus dioses y muertos y boom, tenemos porros.

Obviamente, la mezcla entre estos españoles defectuosos y nuestros indígenas no muy industriosos no fue nada buena. Me imagino a los españoles intentando cambiarle vino barato por oro a los indios, y los indios diciendo cosas como “uh, sí, esta cosa está muy bien, pero prueben esto, hombres blancos” y empezaban a darle cocuy a los españoles. Una locura.

La cuestión no mejoró nada cuando empezaron a traer a los negros. Los españoles se buscaron a los negros más flojos, pantalleros y rumberos de toda África. Si no me creen, hablen con cualquier negro de Venezuela, de seguro tiene una de estas tres características… o las tres.

Lo cierto es que esos negros lo que hacían era bailar tambor como unos desgraciados. Los cristianos les cambiaron sus deidades y ellos agarraron y les pusieron otros nombres, con tal de poder seguir haciendo sus parrandas de tambores en paz. Eso era todo lo que hacían, bailar tambor y hacer hallacas… Y por supuesto, hacer todo lo que los blancos no podían hacer…

Así que esto es más o menos como veo el panorama de nuestros ancestros y el por qué del cómo somos en Venezuela. Una loca mezcla de antepasados erráticos que terminó dando esto… Lo más divertido del asunto, es que a pesar de toda la locura que envuelve nuestro país y nuestra sociedad, si me preguntaran una vez más dónde querría nacer, de seguro escogería de nuevo Venezuela… pero tal vez en los 60’s o dentro d 40 años… ¡Hasta la vista!

lunes, 23 de agosto de 2010

El Jesús histórico

Mi primer colegio era fundado por sacerdotes. Tanto así que el colegio daba directamente a la iglesia de la parroquia. Ahí estudié hasta los 15 años. El liceo al que fui después también tenía unas bases religiosas bastante fuertes. Luego salí de ahí y fui a una universidad de tendencia católica, dirigidas por sacerdotes jesuitas. Si le sumamos a esto el hecho de pertenecer a una familia bastante religiosa, se podría decir que mi educación ha tenido una gran, gran base católica, cristiana y todos esos nombres que le ponen.

Por supuesto, clases de religión nunca me faltaron (esperaba encontrarlas incluso en la universidad jajajaja). Nunca faltó la falsa esperanza de que leyera la Biblia (nada en contra de la Biblia pero es que me tienen que entender, que libro tan largo =S –.-). Siempre estuvo el empuje porque nos aprendiéramos quien sabe cuantas oraciones distintas; y por supuesto, la idea de adorar a Jesús como el salvador y cuestión. La adoración y devoción al Jesús que yo llamo “bíblico”.

Sin embargo hubo una profesora que, en un intento por acercarnos más a ese Jesús bíblico, nos enseñó al Jesús histórico, el humano. Fue una de las mejores enseñanzas que pudo dejarme. Resultó que ese Jesús histórico se convirtió en una de las personas que más admiro de corazón.

Para empezar, es un tipo que llegó y dividió la historia en dos partes. ¿Tienen idea de la magnitud de esa vaina? A ver… nadie dice “eso pasó en el año 32 antes de César” o “eso podría estar listo para el año 112 después de César”. ¡¡NOO!!. Todo es antes o después de Cristo, es algo increíble. Nada más por ahí, el hecho de que un judío, hijo de un carpintero, haya podido dividir la historia en dos, DIVIDIR LA HISTORIA EN DOS, ya es algo por lo que tengo que quitarme el sombrero.

Después… este señor, Jesús, es desde mi punto de vista el mejor empresario que este planeta ha visto, punto. Fíjense, el pana empieza por ahí él solo, mareando a la gente de la sinagoga (creo que ahí era donde andaba cuando se perdió). Luego funda una empresa con doce empleados, una empresa llamada “Cristianismo”. Uno de los empleados le jugó sucio pero aparentemente eso era parte del plan estratégico. El hombre se retira y deja a sus empleados trabajando, y poco a poco se va uniendo más gente a la empresa, más gente se va identificando con la marca y ahora, 2000 años después el señor tiene la empresa más grande del mundo, con sedes en todos los países y trabajadores y clientes que trabajan y consumen el producto con devoción. Genial.

Me encanta pensar en Jesús como un pana divertido, que le gustaban las fiestas y tal. De hecho, ¿cuál fue el primer milagro de Jesús del que nos habla la Biblia? Las bodas de Caná. Me lo imagino así: está Jesús en su rumba, con los discípulos y tal. De repente, cuando la rumba está mejor, llegan y le dicen a Jesús que parece que la fiesta se va a acabar por falta de vino. “¿Por falta de qué? ¿ahora que es cuando la fiesta está buena? ¡Qué va! Tráete esos barriles de allá… Ajá, ¿cuánto cabe aquí? ¿cien litros? Perfecto. Llénalos todos con agua ¿Ya? Ok, tápalos. Muy bien. Pruébalos. Ajá… ¿Vino? Que siga la fiesta entonces”. Jajaja, excelente.

Por último, algo que no pasó, pero me molesta cada vez que la gente se pone intensa con eso. ¿Qué tan malo sería que Jesús realmente hubiera tenido una familia con María Magdalena? Me molesta el hecho de que el sexo y la procreación sean tomados como el pecado más grande y que por eso sea impensable el hecho de que Jesús hubiera querido también tener su familia, como la tenían sus padres. A mi gusto habría sido un final incluso más bonito para lo historia. El Mesías se fue, pero dejó una descendencia que seguirá transmitiendo sus enseñanzas. Pero supongo que no todo es tan bonito ¿no? Si no estaríamos en una película de Disney jajajaja.

En fin, sólo quería exponer la manera en que yo veía a ese joven judío que causó sensación en su época. Espero no haber ofendido a alguien o algo, es sólo una muy humilde opinión. Hasta la próxima…