Eran pequeños susurros, pero igual contaba. A pesar de que estaba en contra de que mantuvieran a su hermano en silencio, ella también había crecido escuchando la historia del séptimo hijo del séptimo hijo y le daba un poco de miedo lo que podía pasar si la voz de su hermano se elevaba lo suficiente como para que la tierra tomara en serio sus palabras y empezara a materializarlas. Así que solo susurraban, hablaban en voz baja, muy entrada la noche para que nadie se diera cuenta.
El muchacho era brillante… su mente estaba llena de ideas geniales que se mantenían encerradas, sin la posibilidad de ver la luz; sólo en aquellos instantes en que hablaba con su hermana. Pero no era suficiente.
Noche a noche se fueron reuniendo. Lo que empezó como una serie de charlas, rápidamente se transformó en una sucesión de discursos por parte del muchacho. Su hermana esta fascinada con la cantidad de pensamientos, ideas, planes que tenía el joven y la manera en que las expresaba: con vehemencia, pasión, con amor…
Pero una noche, su madre, que ya estaba percibiendo unos sonidos provenientes de la habitación de su hija, decidió averiguar qué era lo que estaba pasando. La señora irrumpió de golpe en la habitación, justo en el medio de una de las charlas de sus hijos.
La mujer se congeló del pánico pánico al principio, pero luego empezó a lanzar gritos reclamándole a su hija por la atrocidad que estaba cometiendo. Pronto toda la familia se había levantado y hablaban todos al mismo tiempo, reprendiendo fuertemente a la muchacha por su falta de consciencia.
De repente, entre lágrimas, se alzó una voz que nadie había oído jamás… y que más nunca volvería a oír. El muchacho, el séptimo hijo del séptimo hijo, hizo público el lamento de su alma: “Quiero que mis palabras sean escuchadas” fue la frase que invocó el silencio sepulcral en la casa… y la cara de horror de cada uno de los miembros de su familia fue algo que más nunca pudo olvidar… fue así como los recordó para siempre.
Pasaron unos segundos para que el universo entendiera que aquello había sido una orden que debía seguir. El problema era que aquel mundo en el que vivían no era digno de las palabras que él tenía para decir, así que había que desmantelarlo.
Un rayo sonó con furia y partió el cielo en dos, al mismo tiempo que la tierra empezó a temblar y abrirse, haciendo que todo empezara a caer libremente hacia la nada.
Todos los volcanes hicieron erupción al mismo tiempo, los ríos se desbordaron, los mares se tragaban los pueblos y luego todo eso se evaporaba y se perdía en el vacío. El cielo iba cayendo a pedazos y dejaba de existir tan pronto como tocaba el suelo, que ya no era material… todo desaparecía… todo iba siendo absorbido por una oscuridad asfixiante donde no existía nadie, no existía nada… sólo él…
Antes de darse cuenta de lo que había pasado, se encontró flotando en esa nada omnipresente, en esa masa de oscuridad y frío donde no había nada, no había nadie, no se escuchaba nada… atrapado en aquella inexistencia.
Se sintió culpable, pues habían sido sus palabras las que habían acabado con todo el mundo como lo conocía. Habían sido sus palabras, aquellas que le habían dicho que no podía pronunciar, las que habían acabado con su familia, con su familia, con todo… Se sintió culpable y prefirió retraerse en su silencio, en su melancolía.
Perdió noción del tiempo… Perdió noción de su ser. Sólo estaba ahí, respirando, castigándose con los recuerdos del mundo que había destruido. Hasta que recordó cómo lo había hecho… Recordó que quería que sus palabras fueran escuchadas. Recordó el poder que tenía…
Así que despertó de aquel letargo, volvió de aquel silencio eterno al que se había condenado a sí mismo y estaba dispuesto a hacer realidad todas esas ideas que alguna vez tuvo; porque él hacía las palabras y las palabras se hacían ante él… Era hora de actuar.
Respiró hondo y vio toda la oscuridad que tenía a su alrededor. Se concentró y con toda la fuerza de sus pulmones dijo “haya luz” y hubo luz… y vio que era bueno…
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miércoles, 23 de marzo de 2011
martes, 22 de marzo de 2011
El Don de la Palabra (Parte I: El Séptimo Hijo del Séptimo Hijo).
Era el séptimo hijo del séptimo hijo y todos sabían lo que eso significaba. Los mitos y cuentos de camino acerca de los niños nacidos con estas características eran horrendos e innumerables; pero ellos sabían que en realidad, podía ser mucho peor de lo que cualquiera podía imaginar.
Se veía tan inocente e inofensivo al nacer, que sus padres casi pasan por alto la naturaleza del niño. Por mucho que les doliera, ellos sabían lo que tenían que hacer. El niño, desde su nacimiento, debía ser condenado al silencio eterno.
Por décadas, los padres de esa familia le habían contado a sus hijos la leyenda del séptimo hijo del séptimo hijo. Se decía que el niño que naciera bajo esa condición, en esa familia, nacería con un poder tanto maravilloso como peligroso: el don de la palabra.
Pero por “don de la palabra” no se hacía referencia al hecho de que el niño creciera para ser un dicharachero, demagogo que utilizara las palabras para engañar o estafar. No. Tampoco a que el muchacho fuera capaz de hablar por horas, sin perder el hilo de su conversación. Tampoco. El Don de la Palabra era algo más grande, más poderoso, más serio.
La leyenda decía que el séptimo hijo del séptimo hijo nacería con la capacidad de hacer hechos sus ideas con sólo mencionarlas en voz alta; que sus palabras eran órdenes para el universo y éste debía obedecerlas apenas eran pronunciadas.
Ante este panorama, no era extraño que toda la familia estuviera ansiosa y hasta temerosa de lo que podía pasar. Nadie sabía si la leyenda era cierta, pues no había ningún antecedente cercano de un niño con las mismas características, pero había que tomar precauciones.
No sabían si, mientras crecía, pronunciaba algunas palabras que causaran un daño irreversible. No sabían si, al crecer, entendía las dimensiones de su poder y decidía utilizarse para beneficiarse a sí mismo, para perjudicar a otros, para hacer el mal. Así que, para evitarse eso, decidieron que lo mantendrían en silencio por siempre…
Y así fue creciendo, siendo castigado cada vez que pronunciaba una palabra, ya fuera voluntaria o accidentalmente. Creció con la idea de que él no había nacido para hablar. Lo mantenían siempre ocupado y solo la mayor parte del tiempo, para que no tuviera razones ni personas con quienes hablar. Estaba condenado al silencio eterno y no había nada que pudiera hacer, pues toda su familia estaba dispuesta a mantenerlo así… o al menos casi toda su familia.
Su hermana mayor, la única hembra entre los siete hijos, se apiadó de él desde el primer momento y siempre trató de apoyarlo y defenderlo de lo que ella consideraba era una injusticia para con su hermano. Pero realmente no había mucho que hacer cuando tenía a toda una familia en su contra.
Fue ella quien le enseñó a escribir. Al principio se comunicaban así, a través de cartas. Escribían por horas hasta que alguno de los dos se quedaba dormido. Eso para él era el cielo, pues al menos tenía un pequeño escape, una manera de desahogarse.
Con el paso del tiempo se fue dando cuenta de que su hermano no era ninguna mala persona, de que no significaba ningún peligro para nadie. Así que, poco a poco, le empezó a permitir que hablara…
Se veía tan inocente e inofensivo al nacer, que sus padres casi pasan por alto la naturaleza del niño. Por mucho que les doliera, ellos sabían lo que tenían que hacer. El niño, desde su nacimiento, debía ser condenado al silencio eterno.
Por décadas, los padres de esa familia le habían contado a sus hijos la leyenda del séptimo hijo del séptimo hijo. Se decía que el niño que naciera bajo esa condición, en esa familia, nacería con un poder tanto maravilloso como peligroso: el don de la palabra.
Pero por “don de la palabra” no se hacía referencia al hecho de que el niño creciera para ser un dicharachero, demagogo que utilizara las palabras para engañar o estafar. No. Tampoco a que el muchacho fuera capaz de hablar por horas, sin perder el hilo de su conversación. Tampoco. El Don de la Palabra era algo más grande, más poderoso, más serio.
La leyenda decía que el séptimo hijo del séptimo hijo nacería con la capacidad de hacer hechos sus ideas con sólo mencionarlas en voz alta; que sus palabras eran órdenes para el universo y éste debía obedecerlas apenas eran pronunciadas.
Ante este panorama, no era extraño que toda la familia estuviera ansiosa y hasta temerosa de lo que podía pasar. Nadie sabía si la leyenda era cierta, pues no había ningún antecedente cercano de un niño con las mismas características, pero había que tomar precauciones.
No sabían si, mientras crecía, pronunciaba algunas palabras que causaran un daño irreversible. No sabían si, al crecer, entendía las dimensiones de su poder y decidía utilizarse para beneficiarse a sí mismo, para perjudicar a otros, para hacer el mal. Así que, para evitarse eso, decidieron que lo mantendrían en silencio por siempre…
Y así fue creciendo, siendo castigado cada vez que pronunciaba una palabra, ya fuera voluntaria o accidentalmente. Creció con la idea de que él no había nacido para hablar. Lo mantenían siempre ocupado y solo la mayor parte del tiempo, para que no tuviera razones ni personas con quienes hablar. Estaba condenado al silencio eterno y no había nada que pudiera hacer, pues toda su familia estaba dispuesta a mantenerlo así… o al menos casi toda su familia.
Su hermana mayor, la única hembra entre los siete hijos, se apiadó de él desde el primer momento y siempre trató de apoyarlo y defenderlo de lo que ella consideraba era una injusticia para con su hermano. Pero realmente no había mucho que hacer cuando tenía a toda una familia en su contra.
Fue ella quien le enseñó a escribir. Al principio se comunicaban así, a través de cartas. Escribían por horas hasta que alguno de los dos se quedaba dormido. Eso para él era el cielo, pues al menos tenía un pequeño escape, una manera de desahogarse.
Con el paso del tiempo se fue dando cuenta de que su hermano no era ninguna mala persona, de que no significaba ningún peligro para nadie. Así que, poco a poco, le empezó a permitir que hablara…
lunes, 5 de julio de 2010
Realities de Cuentos de Hadas
Pues hace unos días estaba matando tiempo con un juego que está basado en cuentos de hadas y en un punto hacían un chiste en el que mezclaban personajes de estos famosos cuentos y los reality shows que están tan, tan... tan, tan, tan... tan... tan extremadamente de moda hoy en día. Entonces decidí seguir perdiendo tiempo imaginándome cómo serían algunos de esos realities... Esto es más o menos lo que concluí...
Living with the Dwarves: En este programa Blancanieves es puesta en una casa con siete enanos. Seremos testigos, episodio a episodio, de las situaciones a las que debe enfrentarse la jóven princesa al lidiar con siete enanos mineros de personalidades totalmente distintas. "¿Podrá Blancanieves tener la comida a tiempo? ¿Será capaz la jóven de mantener todas las habitaciones limpias? Averigüenlo en el próximo capítulo de Viviendo con los Enanos". Lástima que en uno de los capítulos finales Blancanieves se comió una manzzana de los galpones de Mercal, le dio una clase rara de dengue y la tuvieron que poner en una urna de cristal para cuidarla. Sólo hubo una temporada.
Hansel y Gretel al Extremo: Dos aventureros hermanos que piden que los lleven a los lugares más remotos del mundo, defendiendo que son capaces de volver únicamente siguiendo el camino de migas de pan que han dejado. En cada capítulo, Hansel y Gretel nos entregan aventura y peligro, grabado con sus propias cámaras de mano para imprimirle más realismo a la cuestión. La serie se cortó a la mitad de la quinta temporada, cuando Hansel y Gretel encontraron una extraña casa de chocolate en el medio del bosque y decidideron entrar a pedir un poco de agua. Aún esperamos información de ellos.
My life in a Tower: Una cámara, una adolescente y sus confesiones. La dulce Rapunzel nos cuenta de primera mano cómo es vivir atrapada en lo alto de una torre, sin poder ser una muchacha normal; nos cuenta sobre lo doloroso que es asomarse por la ventana y ver cómo todos juegan y se divierten y ella no. En la segunda temporada el reality se hace realmente interesante cuando Rapunzel descubre que su cabello ha crecido tanto que puede lanzarlo por la ventana y hacer que el chico que le gusta suba a visitarla. Eventualmente, Rapunzel se convertirá en protagonista de 16 and Pregnant, cuando "misteriosamente" (al menos para quienes la mantenían vigilada) la jóven rubia queda embarazada a la corta edad de 16 años.
The Shoe of Love: 15 competidoras, un Príncipe Encantador y un par de zapatillas de cristal que llenar. En este apasionante programa seguiremos la búsqueda de amor de un príncipe desesperado. Veremos cómo las doncellas son sometidas a distintas pruebas para, al final, recibir el ansiado par de zapatillas de cristal y el amor del Príncipe Encantador. El programa se va a la mierda cuando, en el último episodio, la ganadora intenta ponerse las zapatillas y no le quedan. La producción luego informa que a la única participante a la que le entraban los zapatos, Cenicienta, fue la segunda en ser eliminada por el Príncipe, alegando que "era una buena chica, pero no estaba dejando conocerse". Triste.
Porcine Makeover: Tres cerditos arquitectos que compiten por ver quién construye la mejor edificación. Veremos el esfuerzo, las alegrías y las lágrimas de los cerditos en todo el proceso de construcción. a prueba de fuego es en el último episodio, una vez que todo está construido, cuando llega el Lobo Feroz a soplar cada una de las viviendas para decidir el ganador. El resto es historia.
Y podría haber más y más pero creo que nadie seguiría leyendo jejeje. Ojalá les haya gustado y se sigan imaginando Realities de Cuentos de Hadas. Nos vemos... Éxito...
lunes, 10 de mayo de 2010
Juegos de Mesa...
Una de las maneras más comunes de pasar tiempo en familia es uniéndose para jugar uno de esos juegos de mesa o de tablero que tanta diversión y cohesión traen al núcleo familiar. Además, estos juegos ayudan a los niños a desarrollar sus habilidades mentales y sirve a los adultos como una ventana por la cual escaparse de la vida diaria y revivir su juventud.
Todo esto suena muy bonito, pero tiene un pequeño error: es todo mentira. No hay entidad más demoníaca que los juegos de mesa (de hecho creo que Hasbro es una especie de secta satánica). No son ningunas ventanas para revivir la juventud, son portales que sacan a flote lo peor de cada persona, convirtiéndolas en entes malignos cuya única misión es destruir y humillar al otro... ¿Crees que exagero? Ahí van tres ejemplos....
- UNO: UNO... La maldad hecha cartas. Un aparentemente inocente juego familiar cuyo único propósito real es traer a la mente de los jugadores los malos recuerdos más remotos y vengarse a través de "pierde turno" y "carga cuatro". Sólo basta que se repartan las cartas para que todos se transformen. Es algo que puedes ver claramente, con sólo prestar un poco de atención: se sientan correctamente, sus músculos se tensan, su oído se agudiza, la mirada cambia (puedes ver una sombra en sus ojos), y aparece en la cara de los demás jugadores una sonrisa que sólo aparece cuando llega el día de las madres y no tienes regalo... hay problemas.
Luego de este cambio físico, viene el cambio cognitivo: casi puedes escuchar el cerebro del otro trabajando a toda máquina, procesando cómo darte todo el mazo en una sola jugada. Lo peor del caso es que sabes que en ningún examen del colegio/liceo/universidad, su cerebro trabajó o trabajará de esa manera. Luego, el otro empieza a hablar con el tono de voz que utiliza para pedirle prestado algo a sus padres, alerta amarilla. Después, con ese mismo tono de voz, empieza a hablar del tipo de cosas como "¿recuerdas, hermanito, aquella vez en que rompiste mi muñeca?", "¿te acuerdas tía, cuando me castigaste por jugar fútbol en la sala?"... y de paso insisten en que esos eventos son graciosos... alerta roja... Justo después de ese momento de nostalgia viene un desfile de cartas en el que no entiendes nada, sólo que cada vez tienes más tarjetas en la mano, hasta que te ahogas en un mar de números y colores... y de fondo la risa psicótica del otro jugador. Creepy.
- Monopolio: "Si quieres saber cómo es alguien realmente, dale poder", pero si eres como yo y no tienes poder que ofrecer, simplemente ponlo a jugar monopolio. Surtirá el mismo efecto. ese malvado juego, además de interminable y fastidioso, saca una personalidad oculta del otro,, un demonio que vendría a ser la mezcla de Donald Trump, Gene Simmos, P. Diddy y Rico McPato.
Una vez comenzado el juego, se observan más o menos los mismo cambios que se presentan al empezar a jugar UNO, pero el rasgo característico aquí es cómo, justo al iniciar o progresivamente mientras avanza el juego, la persona se aferra con furia al dinero de mentira, como si su vida dependiera de ello... qué con eso... WTF??!!! xD
Las primeras vueltas son tranquilas, pero en realidad son los momentos en los que se va sembrando la semilla del mal. cada vez que la persona cae en una propiedad libre, sus ojos brillan, aparece la risa diabólica y, en algunos casos, se les hace agua la boca. Compran y compran propiedades y uno, que no le ve sentido al juego, cree que es una estupidez lo que están haciendo... grave error...
En las siguientes vueltas comienza el infierno de alquileres e impuestos, cárcel y la estúpida "casualidad, causalidad" que, cuando no tienes dinero, siempre te lanza algo en contra. Y la avaricia del que va "ganando" el juego crece y crece: casas, hoteles, centros comerciales, aeropuertos, pueblos... todo lo que puede comprar y lo que no, lo compra, con tal de tener todo el dinero del juego.
Lo peor del caso es que el juego continúa, comandado por ese que lleva la delantera, hasta las dos de la mañana, cuando ya todos están dormidos y hasta el banco le debe dinero... Ahí es cuando dice "bueno... seguimos mañana"... Sí... Espera ahí sentado...
- Scrabble: Uno de mis juegos favoritos... y sin embargo no es menos diabólico que los demás. El Scrabble es especialmente peligroso porque juega con el conocimiento del lenguaje, de la lengua materna, por lo que un mal desempeño en este juego podría resultar lapidario.
En lo que pones tus fichitas en el atril, comienza la pesadilla. Especialmente los adultos, comienzan a sonreír con sorna y te miran por encima de la montura de los lentes con una cara de "¿seguro que quieres jugar?". Luego empiezan a ordenar sus fichas, poniéndote presión, tú en tu atril no ves más nada que palabras en griego.
Empiezas el juego y ya con la primera palabra el otro tiene "triple comodín de palabra" y ya te va ganando por 30 puntos... tú todavía no tienes idea de qué palabra armar... y el otros e ríe entre dientes y toma un traguito de vino...
Cada palabra jugada va apoyada con una frase del tipo "yo te digo que leas el periódico...", "si supieras usar el idioma correctamente, sabrías que esa palabra es imposible", "yo entiendo que todavía masticas el idioma" o la más hiriente "jejeje, pobrecito...". De paso, en esos momentos te aparecen letras como ch, z, w... sí, valen muchos puntos, ¿pero qué estúpida palabra lleva esas letras?
Al final, cuando ya estás sudando frío, el otro decide que lo dejan hasta ahí y tú piensas que ha sido un gesto de bondad y generosidad, pero no... Dentro de la realidad demoniaca que el otro está viviendo, eso es simplemente una demostración de su superioridad ante ti... #@$!!?!!!?!
Ok... ahí están mis ejemplos... La idea no es que dejes de jugar... no... Sino que la próxima vez que empieces una partida de alguno de estos juegos u otro parecido, tengas en cuenta del poder que tienen sobre ti y los otros... Y tomes tus precauciones...
Mantente hidratado... trata otros temas que te alejen del juego... y cuando veas que alguien ya lo está perdiendo... ehcale agua en la cara y recoge el juego... Pendientes por ahí con lo que juegan o.o Suerte...
Todo esto suena muy bonito, pero tiene un pequeño error: es todo mentira. No hay entidad más demoníaca que los juegos de mesa (de hecho creo que Hasbro es una especie de secta satánica). No son ningunas ventanas para revivir la juventud, son portales que sacan a flote lo peor de cada persona, convirtiéndolas en entes malignos cuya única misión es destruir y humillar al otro... ¿Crees que exagero? Ahí van tres ejemplos....
- UNO: UNO... La maldad hecha cartas. Un aparentemente inocente juego familiar cuyo único propósito real es traer a la mente de los jugadores los malos recuerdos más remotos y vengarse a través de "pierde turno" y "carga cuatro". Sólo basta que se repartan las cartas para que todos se transformen. Es algo que puedes ver claramente, con sólo prestar un poco de atención: se sientan correctamente, sus músculos se tensan, su oído se agudiza, la mirada cambia (puedes ver una sombra en sus ojos), y aparece en la cara de los demás jugadores una sonrisa que sólo aparece cuando llega el día de las madres y no tienes regalo... hay problemas.
Luego de este cambio físico, viene el cambio cognitivo: casi puedes escuchar el cerebro del otro trabajando a toda máquina, procesando cómo darte todo el mazo en una sola jugada. Lo peor del caso es que sabes que en ningún examen del colegio/liceo/universidad, su cerebro trabajó o trabajará de esa manera. Luego, el otro empieza a hablar con el tono de voz que utiliza para pedirle prestado algo a sus padres, alerta amarilla. Después, con ese mismo tono de voz, empieza a hablar del tipo de cosas como "¿recuerdas, hermanito, aquella vez en que rompiste mi muñeca?", "¿te acuerdas tía, cuando me castigaste por jugar fútbol en la sala?"... y de paso insisten en que esos eventos son graciosos... alerta roja... Justo después de ese momento de nostalgia viene un desfile de cartas en el que no entiendes nada, sólo que cada vez tienes más tarjetas en la mano, hasta que te ahogas en un mar de números y colores... y de fondo la risa psicótica del otro jugador. Creepy.
- Monopolio: "Si quieres saber cómo es alguien realmente, dale poder", pero si eres como yo y no tienes poder que ofrecer, simplemente ponlo a jugar monopolio. Surtirá el mismo efecto. ese malvado juego, además de interminable y fastidioso, saca una personalidad oculta del otro,, un demonio que vendría a ser la mezcla de Donald Trump, Gene Simmos, P. Diddy y Rico McPato.
Una vez comenzado el juego, se observan más o menos los mismo cambios que se presentan al empezar a jugar UNO, pero el rasgo característico aquí es cómo, justo al iniciar o progresivamente mientras avanza el juego, la persona se aferra con furia al dinero de mentira, como si su vida dependiera de ello... qué con eso... WTF??!!! xD
Las primeras vueltas son tranquilas, pero en realidad son los momentos en los que se va sembrando la semilla del mal. cada vez que la persona cae en una propiedad libre, sus ojos brillan, aparece la risa diabólica y, en algunos casos, se les hace agua la boca. Compran y compran propiedades y uno, que no le ve sentido al juego, cree que es una estupidez lo que están haciendo... grave error...
En las siguientes vueltas comienza el infierno de alquileres e impuestos, cárcel y la estúpida "casualidad, causalidad" que, cuando no tienes dinero, siempre te lanza algo en contra. Y la avaricia del que va "ganando" el juego crece y crece: casas, hoteles, centros comerciales, aeropuertos, pueblos... todo lo que puede comprar y lo que no, lo compra, con tal de tener todo el dinero del juego.
Lo peor del caso es que el juego continúa, comandado por ese que lleva la delantera, hasta las dos de la mañana, cuando ya todos están dormidos y hasta el banco le debe dinero... Ahí es cuando dice "bueno... seguimos mañana"... Sí... Espera ahí sentado...
- Scrabble: Uno de mis juegos favoritos... y sin embargo no es menos diabólico que los demás. El Scrabble es especialmente peligroso porque juega con el conocimiento del lenguaje, de la lengua materna, por lo que un mal desempeño en este juego podría resultar lapidario.
En lo que pones tus fichitas en el atril, comienza la pesadilla. Especialmente los adultos, comienzan a sonreír con sorna y te miran por encima de la montura de los lentes con una cara de "¿seguro que quieres jugar?". Luego empiezan a ordenar sus fichas, poniéndote presión, tú en tu atril no ves más nada que palabras en griego.
Empiezas el juego y ya con la primera palabra el otro tiene "triple comodín de palabra" y ya te va ganando por 30 puntos... tú todavía no tienes idea de qué palabra armar... y el otros e ríe entre dientes y toma un traguito de vino...
Cada palabra jugada va apoyada con una frase del tipo "yo te digo que leas el periódico...", "si supieras usar el idioma correctamente, sabrías que esa palabra es imposible", "yo entiendo que todavía masticas el idioma" o la más hiriente "jejeje, pobrecito...". De paso, en esos momentos te aparecen letras como ch, z, w... sí, valen muchos puntos, ¿pero qué estúpida palabra lleva esas letras?
Al final, cuando ya estás sudando frío, el otro decide que lo dejan hasta ahí y tú piensas que ha sido un gesto de bondad y generosidad, pero no... Dentro de la realidad demoniaca que el otro está viviendo, eso es simplemente una demostración de su superioridad ante ti... #@$!!?!!!?!
Ok... ahí están mis ejemplos... La idea no es que dejes de jugar... no... Sino que la próxima vez que empieces una partida de alguno de estos juegos u otro parecido, tengas en cuenta del poder que tienen sobre ti y los otros... Y tomes tus precauciones...
Mantente hidratado... trata otros temas que te alejen del juego... y cuando veas que alguien ya lo está perdiendo... ehcale agua en la cara y recoge el juego... Pendientes por ahí con lo que juegan o.o Suerte...
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