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lunes, 16 de octubre de 2017

"Sigan creyendo en democracia"

>Creo en la democracia aunque no la entiendo muy bien. Creo en el civismo, aunque no sé si lo practico de la forma correcta.

>Creo que debemos combatir la barbarie día tras día: con buenos modales, compartiendo conocimiento, interesándose en el otro, trabajando por el bienestar personal y no por el perjuicio del otro.

>Creo en la práctica de la política según la cuál debemos elegir un representante de nuestros ideales, llámese partido político, llámese representante, llámese candidato, alcalde, gobernador, presidente. Más allá de las taras y fallas que pueda tener ese sistema, creo en él.

>Creo en que los hábitos ayudan a mantener cierta coherencia en la noción de quién soy como persona. La repetición y la automatización se satanizan a menudo, pero son centrales para la construcción de la identidad.

>Creo, con mucha tristeza, en la capacidad que tienen algunas instancias de poder para extender sus dedos putrefactos y aprisionar con fuerza y ponzoña la ilusión que alguien puede tener en un mundo mejor.

>Creo también que precisamente los hábitos y las costumbres pueden ayudar a combatir ese envenenamiento. Envenenamiento que, dicho sea de paso, creo que debe ser combatido.

>Por esto, ante esa frase desdeñosa que he estado escuchando últimamente, ante ese "sigan creyendo en democracia" mi respuesta es "Sí, coño e' tu madre, sigo creyendo en la democracia".

>Sigo creyendo en la democracia, y por eso voy a votar cuando lo considero necesario, pues es mi forma de manifestarme.

>Sigo creyendo en la democracia, y por eso es que apoyo cualquier forma de protesta o manifestación, por más que yo no participe activamente en esas actividades.

>Sigo creyendo en la democracia y por eso es que me parece central el papel de las  Universidades como espacio de debate, discusión y construcción de un pensamiento crítico sobre los hechos que nos rodean.

>Sigo creyendo en la democracia porque me rehúso a que un grupo de delincuentes me roben tanto. Han hecho que mi pasado sea confuso, han borrado un buen pedazo de mi presente y quieren quitarme mi futuro a toda costa. No lo permito.

>Sigo creyendo en la democracia porque es lo que me va a permitir, seguramente, buscar algún mejor destino en alguna tierra fuera de mi país, llegado el momento. 

>Si dejo de creer en la democracia, en el civismo, en las elecciones, en el trabajo, en los estudios, seré el mismo ser alienado y vacío esté donde esté. Me niego rotundamente.

>Sigo creyendo en democracia, porque caer en ese nuevo estado zen de la consciencia en el que "Venezuela ya se murió", "nada tiene sentido en este país", "todos son los mismos, así que para qué", me da terror, tristeza y asco. 

>Sigo creyendo en democracia, aunque no sé exactamente qué es, cómo se ve o cómo funciona. 
   Básicamente sigo creyendo en lo que me parece
                constituye lo que me lleva a ser
                        el ciudadano que deseo ser
No solo en Venezuela
           sino en el mundo

martes, 28 de febrero de 2017

Nadie nos dijo

"So no one told you life was gonna be this way"
The Rembrandts.

> Nadie te dijo que esto iba a ser así, que tu juventud sería así.

> Nadie te dijo que tu generación estaría condenada a hablar de emigración en todo evento social.

> Nadie te dijo que tendrías que endurecer tu piel, tu corazón y tu alma, pues las despedidas se convertirían en parte de tu rutina.

> Nadie te dijo lo duro que es ver a familias enteras llorar en un aeropuerto por la partida de un familiar. Nadie te advirtió de las veces que verías esa escena.

> Nadie te dijo que debías estar preparado para las "despedidas" y su ambiente a velorio.

> Nadie te dijo que hablarías de tus amigos como si hubieran muerto, porque "él era el alma de la fiesta, pero ahora está en un lugar mejor, siendo feliz, alejado de los problemas de este mundo".

> Nadie te dijo lo difícil que era renunciar a tu país, aún viviendo en él.

> Nadie te dijo lo complicado que iba a ser huir del terror, porque lo llevas bajo la piel, porque te define.

> Nadie te dijo que debías prepararte para el día en que fueras el último de tus amigos en Venezuela.

> Nadie te asomó la posibilidad de que tus hijos no pudieran ver el columpio en el que jugabas de niño o la calle en la que aprendiste a manejar bicicleta o el sitio donde tus amigos se embriagaban siempre, porque muy probablemente tus hijos no crezcan en este país.

> Nadie te dijo que la distancia dolía tanto, a pesar de la tecnología.

> Nadie te dijo que debiste haber comprado dólares desde que tenías nueve años. Que debiste haber comprado dólares con la plata que te daba tu abuela, con el dinero que te dieron por tu primera comunión, con los billetes que te regaló tu padrino de confirmación al no saber exactamente qué regalarte.

> Nadie te dijo que sentirías rencor hacia tus padres por el hecho de que ninguno de ellos es europeo, argentino, chileno, colombiano, ecuatoriano; al carajo, que fueran de Nigeria, con tal de tener un pasaporte que te saque de acá.

> Nadie te dijo lo desgastante que es siquiera pensar en emigrar. 

> Nadie te dijo que serías un bicho raro por decidir quedarte en tu país y seguir creciendo acá.

> Nadie te dijo que, eventualmente, tendrías que abandonar tu identidad y crear una nueva más allá de tus fronteras.

> Nadie te dijo que la única posibilidad real de abandonar la casa de tus padres era abandonar también tu país. 

> Nadie te dijo que tendrías que mudarte a otro sitio donde no sabes si eres igual de inteligente, igual de gracioso, igual de deseado, igual de útil. 

> Nadie te dijo que trabajar en tu país sería un chiste.

> Nadie te advirtió de la mezcla de emociones cuando ves la primera foto de tus mejores amigos en otro país.

> Nadie te dijo que pertenecerías a una generación de juventud perdida.

> Nadie te dijo que tendrías que crecer tan rápido y morir tan lento.

> Nadie te dijo que esto sería así. Al contrario. Te vendieron un mundo ideal, donde estudiar y trabajar llevaban al éxito seguro, la independencia y la retribución por los años de esfuerzo.

> Nadie te dijo que eso se acabó.