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lunes, 21 de noviembre de 2016

¿Dónde están los malditos?

> La gente en las calles habla de crisis de valores, de falta de moral. Pero no son ellos, es "la gente".

> La gente en las calles habla de un deterioro en la educación. Pero no en la de sus hijos, porque ellos en casa los refuerzan. Son los amiguitos de sus hijos o los vecinitos que estudian en la escuela pública. Malos profesores hay en todos lados, pero en mi casa a mi hijo yo le enseño lo que necesita.

> La gente en las calles se presenta como "comerciante", dicen que hacen negocios por su cuenta. Todos hablan pestes de los bachaqueros y los culpan de buena parte de nuestra debacle. Nadie es bachaquero. ¿Dónde están? Quiero entrevistarlos.

> La gente en las calles dice que los políticos no sirven, unos y otros; dicen que no saben cómo la gente vota por ellos o les siguen creyendo. La gente, no ellos.

> La gente en las calles comenta que ya la gente en las calles es menos solidaria, que cada vez es más difícil brindarle una ayuda a un vecino, regalarle un poquito de azúcar si hace falta. Esta vez, al menos, sí se incluyen ahí, sí son ellos. Tienen que velar primero por los suyos y eso no está mal.

> La gente en las calles dice que la gente en las calles está hostil. Supongo que vivirán recibiendo gritos todo el tiempo, porque ninguno dice "he estado más hostil últimamente". Es la gente.

> La gente en las calles dicen que les han robado el país. No se molestan tanto por ellos mismos, sino por sus hijos, por sus nietos. No son responsables. Fueron otros. Pero, ¿cómo llegaron esos otros a ese lugar desde el cual pueden robar un país? La gente en las calles los puso allí, nosotros no.

> La gente en las calles escribe posts sobre la gente en las calles, como si ellos no fueran gente o no transitaran las calles. Sí, esto es conmigo. 

> La gente en las calles habla sobre unos malditos que están desangrando el país, pero nadie se presenta como "hola, soy el Señor Maldito, mucho gusto". Entiendo que no lo hagan, pero ¿dónde están?

> ¿Dónde están los malditos?, me pregunto. No tanto porque quiera enfrentarlos o algo por el estilo. La verdad lo pregunto porque me da miedo tener que quedarme en un país lleno de entes invisibles que me están negando todas las posibilidades de vivir en una sociedad más o menos normal. No me preocupa tanto que existan, sino que yo no pueda identificarlos con certeza.

domingo, 23 de agosto de 2015

Anhelos burgueses

- Quiero unos boxers que cuestan entre 2 y 8 mil bolívares.

- Quiero unos pantalones que cuestan 12mil bolívares.

- Quiero unos zapatos que pueden estar, fácil, en los 20mil bolívares.

- Quiero un libro que cuesta 2500 bolívares.

- Quiero otro libro que cuesta 5mil bolívares.

- Quiero un tercer libro que cuesta 12mil bolívares.

- Por un error, en la librería me dijeron que un libro que quería costaba 28mil bolívares. Quisiera que eso me hubiera sorprendido e indignado, pero no fue así. Me pareció normal.

- Quiero una consola de video que puede costar entre 150 y 300mil bolívares.

- Quiero una computadora que puede costar 200mil bolívares.

- Quiero alquilar un anexo que, con precio de familiares y amigos, podría estar entre los 20 y los 30mil al mes. Hay unos más baratos, pero quiero ese.

- Quiero un carro que cuesta unos 2 millones de bolívares.

- Quiero irme del país, pero el pasaje cuesta una cantidad absurda que ni siquiera conozco.

- Quiero no sentirme culpable por lo que anhelo.

- Quisiera que lo que me gusta hacer estuviera mucho mejor remunerado.

- Quisiera no estar tan decepcionado del presente ni preocupado por el futuro a los 23 años.

- Quiero una paz que cuesta un desarraigo.

- Quiero un país que cuesta un transplante de cultura.

- Quiero una vida que puede ser tan cara como cualquiera de mis anhelos o tan barata como cualquiera de las boberías que cargo encima.